En movimiento
“Algo se muda dentro de mí, sí, no sé expresarlo de otra manera, tengo la absurda sensación de que un módulo interno se traslada para ocupar el lugar de otro. ¿No les ocurre nunca? Uno siente como unas remodelaciones internas cuya naturaleza no acierta a describir, pero es algo a la vez mental y espacial, como una mudanza.” Muriel Barbery.
“Cuando uno sabe que ha de abandonar un lugar para no volver, es imposible seguir viviendo en él cómodamente, por así decirlo uno no está allí donde está, sino que vive proyectándose, cada vez con mayor fuerza, hacia el nuevo lugar donde va a vivir.” Mario Levrero
Yo tenía un cuerpo mudo, no decía nada; o yo, sorda de mí misma, no tenía idea de cómo escucharlo. No sé si gritaba, si retorcía las tripas o le temblaban las entrañas. Hasta hace relativamente poco, nunca le presté atención. Pero ahora siento que levanté el teléfono, que sentí el timbre, que noté su grito, y desde ese momento, no puedo dejar de escucharlo, no se calla. Y no hablo de síntomas ni enfermedades, en ese sentido estamos bien. Hablo de lenguaje, de las formas que tiene el cuerpo de decir lo que la cabeza todavía no entiende o las palabras no atinan a nombrar.
Así lo siento diferente, como si una presencia que yo desconocía en él se hubiera tomado todos mis territorios y hubiera cambiado de lugar ciertas cosas. Me paro distinto, hablo, me digo en espacios donde antes era apenas silencio. A ese cuerpo, ahora presente, lo siento como más amplio, como más completo, como con más derecho a un espacio propio. La voz que tanto odié, me gusta, y me veo a veces actuar en el mundo como si fuera otra, como si ese ser de carne se hubiera rebelado a tanto miedo, a tanta rigidez, a tanto cuidado de no incomodar el mundo.
Me sorprenden mis tripas y cómo se retuercen cuando hay algo que no quiero, cómo se aprietan y se suben como buscando una nausea que diga No. Me sorprende, también, cómo a veces el pecho se hace hueco transparente, vacío, cómo pide un llanto del que yo no sé motivos, el llanto de una tristeza o un cansancio que yo desconozco pero el cuerpo parece tener clarísimos.
Y parece ser que cuando las geografías internas se desplazan, lo hacen también los mapas que nos contienen, los espacios que habitamos. Ya lo dije, he andado como en una mudanza de mis propias cavernas, y ahora, como si la vida dijera que todo tiene que ser sintonía, que lo que se mueve adentro tiene que mudar también afuera, emprendo un traslado físico, un trasteo de la vida a otro lugar. Cambio de casa, cambio de trabajo, cambio de ciudad, con una visita a Bogotá antes de todo eso.
Estoy en pleno movimiento. No tengo mucho que decir todavía, apenas que me siento como caminando sobre un río, saltando entre piedras que flotan y se mueven y me van llevando en una dirección distinta. Estoy contenta. Tengo ganas de ver y abrazar a mis padres y a mis hermanos, a todos los míos; tengo ganas de caminar y oler el aire de Bogotá, ganas de papas chorreadas y pan calentano; de amigos que no veo hace años y canciones que solo suenan a plenitud al lado de esa montaña donde nací.
Tengo ganas, también, de regresar después a Carolina del Norte a empacar la vida, a botar lo que ya no quiero cargar y a poner cuidadosamente en cajas los objetos más queridos. Ganas de adivinar como será la próxima casa, de hablar con mis gatas para explicarles que todo cambia pero que todo va a estar bien. Ganas de volver a esa ciudad que me recibió como migrante una noche de septiembre del 2009, la primera vez que me fui, y que me enseñó poquito a poco a construirme sola, Cincinnati.
Estoy en pleno movimiento, y esta vez el movimiento es una suerte de espiral.
Entre otras cosas
Esta semana estuve participando del Festival Voces de la Tierra, leyendo poesía. Por eso mi temprana llegada a Colombia. Además, el próximo lunes 4 de mayo, estaré en la Feria Internacional del Libro de Bogotá participando del evento Colombia podcast: un país narrado al oido, organizado por el Ministerio de las culturas, las artes y los saberes. Allí conversaremos cuatro productores de podcast: J.J. Muñoz, Sara Trejos, Juan Serrano y yo sobre la construcción de relato y memoria de país en el audio y sobre el papel del podcast narrativo como herramienta pedagógica, y artefacto estético y cultural. A quienes estén en Bogotá, los esperamos.


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Una buena vuelta a tu Bogotá y a esa nueva vida!